Pagan US$300.000 por un courier único de Dota 2
platinum baby roshan dota 2

Un coleccionista pagó 300.000 dólares por un courier en Dota 2

Un comprador que usa el nick stasik desembolsó 300.000 dólares por el courier Platinum Baby Roshan en Dota 2. La operación figura entre las más caras registradas en el mercado de objetos virtuales del juego, y la pieza que se llevó es, hasta donde se sabe, única en su tipo.

Un courier es un objeto puramente cosmético. Reemplaza el modelo del mensajero que transporta objetos hacia el héroe durante una partida y no tiene ningún efecto sobre la jugabilidad. El precio, por lo tanto, no responde a ninguna ventaja competitiva, sino a la rareza y al estatus que otorga la pieza.

Un error que lo volvió irrepetible

El Platinum Baby Roshan apareció en Dota 2 durante el evento «Diretide 2013». Lo que separa a este ejemplar del resto es un bug. Los couriers habituales tienen una cantidad limitada de ranuras para efectos visuales, pero por culpa de la falla esta versión recibió varias ranuras adicionales que no debería haber tenido.

El resultado es que su dueño puede montar bastantes más efectos visuales que en una versión estándar. La mezcla entre su origen en un evento antiguo y ese error no intencionado convierte al objeto en algo prácticamente único, y es justamente por eso que stasik estuvo dispuesto a pagar semejante cifra.

El coleccionista con la cuenta más alta de Steam

stasik no es un nombre cualquiera dentro de la comunidad de coleccionistas de Valve. Su cuenta se ubica en el nivel 6022 de Steam, el más alto que existe en el servicio. Para dimensionarlo, su competidor más cercano se queda en el nivel 5001, bastante más atrás.

El nivel se sube fabricando insignias a partir de cartas coleccionables, y eso cuesta dinero. Las estimaciones sobre cuánto gastó stasik para llegar al nivel 6022 varían mucho. El cálculo más bajo habla de al menos 360.000 dólares, mientras que otras mediciones se estiran hasta cerca de 1 millón de dólares. La diferencia se explica porque el precio de las cartas fluctúa en el mercado y resulta difícil precisar cuánto pagó realmente por ellas en cada momento.

Sumadas, ambas cifras dicen bastante sobre hasta dónde están dispuestos a llegar los entusiastas por objetos que casi nadie más tiene.

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